La Peña Foratata “vigila” Sallent de Gállego por el
norte. Esta mole gris es lo primero que ven todos los viajeros que llegan a
Sallent. Como era de esperar, existe una leyenda:
“Anayet y Arafita eran dos dioses Pirenaicos más
honrados y pobres del lugar, ya que habían sido despojados de todas las cosas
valiosas y bonitas: los pinares, los senderos... Eran pobres pero dichosos, ya
que tenían una hija preciosa e inteligente que se llamaba Culibilla.
Era tal su belleza, que a Culibilla la pretendían
todos los Dioses Pirenaicos, pero a ella no le interesaba ninguno y los
rechazaba a todos. Le gustaba jugar con
unas hormigas blancas que trabajan incansables en el Valle. Era tan numerosa la
cantidad de hormigas, que Culibillas bautizó este lugar como El Formigal.
Como agradecimiento a las hormigas, Culibilla se clavó una
daga en el pecho para guardar dentro de su corazón todas las hormigas que le
ayudaron. Ahora, la Peña Foratata es su pecho y cuentan los habitantes del
lugar que cuando pasean por el Valle y se acercan a la Peña, se oyen los latidos
del corazón de Culibillas. Cuentan que desde entonces ya no se ven más hormigas
blancas en el Valle."
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